lunes, 12 de julio de 2021

1889

18 de Marzo de 1889

Estimado.

Esta sera la unica carta que escribire sobre el tema que me atrevo a enviarte.
Confio en que seras reservado con lo que ahora te he de revelar. 

Soy el obsequiosos dueño de un demonio que vive dentro de una botella, que es al mismo tiempo sombras y claridad, que asemeja a nudos escarlatas y violaceos desenvolviendose cansinamente.

Que ha diferencia del diablo del cuento, este no cumple deseos sino que se abstiene de cualquier cosa que no sea la de engullirse y desengullirse a si mismo hasta volver a su apariencia inicial y vuelve a comenzar.

Te preguntaras entonces, que caso tiene el ser propietario de algo aunque insolito no tiene mayor valor que el de la observacion, tanto tu como yo sabemos que jamas intentariamos lucrar con algo que pertenece al reino de lo desconocido y por supuesto nuestros conocimientos sobre ciencia no son tan bastos para llevar acabo una investigacion profunda.

Pero es aqui donde esta su verdadero valor, me explico. Encuentro a su estado de aparente indiferencia un centenar de veces mas aterrador que si observara en el no solo movimientos sinointenciones malignas. 

Cuando un ser o una fuerza desconocida hace lo que generalmente hace es posible con agudez y atenta observación componer un esquema de su comportamiento de vuelve más predecible ante nuestros ojos. Con el tiempo podemos anticipar sus movimientos y dilucidamos porque actua de tal o cuál forma. Pero un enemigo que no muestra nada, que aguarda en silencio nos desconcierta. No lograremos saber en qué piensa, ni cuando despertaba de ese letargo ni con que armas nos atacan. Nos mantiene en un estado de sosobra continúa, si batalla emocional ya la tiene ganada.

Por mi parte he intentado todo para sacar al demonio de si indiferencia líquida sin conseguirlo, he golpeado si batalla con diversos objetivos de acero, cristal, plata y madera santa, he iluminado su interior con puentes luces sin cambio alguno, he sumergido la botella tanto en agua hirviendo como en agua fria, tambien he orado y colocado la Biblia a un lado de el y rociando su botella con agua bendita. Nada. Tampoco respondió a ningún estímulo olfativo, musical o cualquier otro que tu o yo conozcamos. Su indiferencia por nosotros es total y no dejo de sentir admiración por la manera en que nos evade y se interesa ante nosotros. 

Es por qué ante los circunstancias antes merecido que he decidido deshacerme cuánto antes de la batalla y de su abominable contenido, lo hace enterrarla muy profundo o quiza, mi sentido comun me aconseja que es lo mejor arrojarla a lo profundo del oceano para liberarne y liberar al mundo de el.

Ahora amigo, se lo que debe estar pensando, ¿Cómo se yo que bajo los argumentos antes mencionados que lo que está dentro de la botella es un demonio?

Aveces por las tardes, después de terminar mi catedra, me siento a observar lo que a mí me parece el eterno girar del demonio. Y entonces, de pronto, e encontré parecido con cualquiera que conozco o conocí en algún momento de mi vida. Poco después me entero que esa persona murió de forma violenta.

Quiza sucede que el demonio alerta mi sentido. El ser testigo de algo que no sucedió pero que sucederá. 

De hecho esto es lo que me ha impulsado a escribirte, hoy al estar mirándo perdidamente al demonio de la botella, de la nada tu rostro se apareció en mis pensamientos y como hacer tiempo no sabía nada de ti he decidido redactarte está carta. 

¿verdad que son extrañas las coincidencias?


-Metacarta sobre El diablo debla botella.

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