duermes sobre la noche.
Yace.
Palpita el astro de tu cuerpo.
Tendido esta el relampago.
Fijo.
En tus ojos cerrados
madura la luz.
En tus labios entreabiertos brilla
la mas tenue palabra.
Cascada de ti misma.
Y luego, silencio.
Maravilloso el abismo
de tu cuerpo que contemplo.
A tu nombre,
casi no fluye el tiempo.
Es un ramaje de oro
en manos de un ciego.
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