viernes, 29 de octubre de 2021

Un día pasará

Va a pasar, sin duda. 
Y entonces dejaré de estar, dejaré de ser y todo se habrá ido a la mierda, al menos para mí.

¿Quién me va a recordar?, ¿Porque lo harían? ... ¿Que vale la pena recordar de mi?.


jueves, 28 de octubre de 2021

Suicidio

Siempre he concebido el suicidio como un atajo para alcanzar un desenlace que de cualquier modo llegará. Y por ello, entiendo que el dilema del suicida no es entre morir y vivir, sino entre morir ahora o morir después, entre morir por voluntad o morir porque, cualesquiera que sean las causas, la vida se acaba. Así, aunque el desenlace de los seres humanos siempre sea la muerte no es igual morir por elección que morir porque somos mortales.

Albert Camus haya comienza su libro El mito de Sísifo diciendo: “Solo hay un problema filosóficamente serio: el suicidio”.

Hay muchos ángulos para reflexionar sobre el suicidio, si el suicidio introduce el factor de la voluntad para abreviar un desenlace natural, entonces resulta pertinente pensar, dado lo grave del asunto, al menos si esa voluntad es auténtica...

El contexto en el que hoy muchos se suicidan, me hace considerar que aunque su acto sea voluntario, está inducido por las circunstancias. Estamos en un mundo, y sobre todo en un país, que no ofrece muchas ni muy halagadoras posibilidades para prefigurarnos gustosos el futuro. Creo que jóvenes que se matan lo hacen empujados por la desesperanza, una desesperanza diferente de la de un viejo que opta por el suicidio a causa de una enfermedad terminal. 

En un caso el suicidio se relaciona con la injusta circunstancia, en el otro con una imposibilidad marcada fatalmente con la biología. Ambos, el joven desesperado y el viejo desahuciado juzgan que la vida, lo que a cada cual le reste, no merece la pena vivirse. Sin embargo, mientras que la decisión del viejo me resulta pese a todo, en alguna medida, razonable, la del joven suicida para nada. Quiero decir que la del viejo me parece una decisión ante el destino y la del joven un asesinato que él ejecuta pero el responsable es la sociedad.

Creo que cuando el suicidio alcanza los primeros lugares entre las causas de muerte de la población de un país es necesario replantear muchas cosas. El suicidio no es una epidemia que pueda atacarse con un programa de salud; es la revelación inocultable de que todo está mal.

Grave digger

I'll pray it's not too late
Grave digger, grave digger
Rest is weary bones
Help me on my way
Don't let me die alone

Grave digger, grave digger
Take what I have left
Give it to the lost
Upon my dying breath

Save me if you can
The time for me has come

lunes, 25 de octubre de 2021

Muerte perfecta

Te vas a morir.

Algún día, eso es seguro. Es un destino del que no se escapa nadie, por lo menos todavía, y no es por falta de ganas de prolongar la vida o de volver a la muerte.

Los seres humanos sabemos que nos vamos a morir. Y a pesar de que nos enfrentamos con la muerte todos los días, mantenemos la ilusión de que nuestra suerte cambie; casa descubrimiento, cada adelanto de la ciencia, casa promesa nos hacen abrigar nuevas esperanzas que, contra todo pronóstico, seamos la primera generación de seres que se salven de ese destino. 

¿Que tan cerca estamos de vencer a la muerte?
¿Que tan deseable eres ese escenario?

sábado, 23 de octubre de 2021

Dios ha muerto

Dicen que el nombre Juan significa favor de Dios o regalo de Dios o fiel a Dios. En todo caso proviene en última instancia del hebreo Iojanán o Yeojanán, nombre bíblico que contiene parte del nombre de Dios.

Es que si el nombre expresa algo de la naturaleza de quien lo porta y todos los que se llamen Juan tendran algo de Dios.
Pero, ¿Dios existe?, o peor, ¿por qué suponemos que un nombre expresa algo de alguna naturaleza? Y además, ¿quién dijo que se llamaba Juan? O doblemente peor: si el nombre no expresa su naturaleza, ¿qué importa cómo se llamaba? O peor, peor, peor: ¿qué es lo que importa? ¿Que muera Dios? ¿Que muera Juan? ¿La muerte en general? ¿Pero muere alguien en la muerte en general? O dicho de otro modo, ¿no es la muerte siempre singular?.

En el Antiguo Testamento, los nombres de las personas no son casuales.
Todo el tiempo el texto explica las razones por las que alguien lleva su nombre, o también las razones por las que lo cambia o le es cambiado. Eso supone una relación directa entre el nombre como significante y su significado. Un significado que estaría expresando cierta realidad que hace a la persona o entidad en cuestión. 

Por ejemplo, Isaac (Itzjak) remite en hebreo a la raíz del verbo reír. Así, el hijo de Abraham y Sara recibe ese nombre ya
que Sara se rió cuando le anunciaron proféticamente que cerca de sus cien
años iba a poder ser madre, hecho que no pudo consumar durante toda su vida. Ya creyéndose estéril y habiendo consentido que su esposo tuviera un hijo con su criada, es anoticiada de su próximo embarazo y responde riéndose en una respuesta casi de desprecio. Por eso, cuando el niño nace, su nombre remite a esa carcajada.

El significado del nombre así, remite. No es casual ni arbitrario: está indicando algo. Como si quien escribiera la Biblia se hubiera decidido por darles a los nombres un lugar singular más allá de ser un mero juego de letras.
¿Habrá por eso algún destino o enigma en el nombre? ¿Se podría anunciar una muerte en un nombre que todavía no sabemos cuál es? ¿Es que solo la Biblia escribe sus nombres con intención ontológica y propedéutica? ¿Estaremos siendo parte de un relato bíblico sin darnos cuenta, o será que este dispositivo se ha ido secularizando y permanece en la necesidad de nuestros nombres de querer ser más que un mero juego de palabras?

Siempre vamos a encontrar una conexión —si queremos— entre un significante y algún significado. 

Si queremos e incluso aunque no queramos. La inercia del significante que busca sobrepasarse a sí mismo y crear sentido. Así funciona. Así se sobrevive. Este conjunto de palabras que nos atiborra y necesita convergir en una red de significados donde todo encaje en el lugar exacto. La infinita batalla entre el caos y
nuestro ejército de palabras. Un nombre albergando un destino domestica nuestra muerte. Y nuestra vida…

Todo lenguaje es simbólico, recordando que la palabra «símbolo» remite históricamente a una moneda que se parte en dos y se entrega a dos personas
como testimonio de un acuerdo. Una vez cumplido el acuerdo, las partes vuelven a componer el todo. Pero el reencuentro de la moneda es muy particular ya que implica que ambas partes se lanzan conjuntamente (en griego, símbolo) y se observa si se corresponden. 

Una parte siempre es nuestra, pero la otra no nos pertenece. Es del otro. Y el otro siempre nos excede. Por eso es un otro. Porque nos excede. Y es tan otro que es
imposible. De ahí que nosotros, cuando lanzamos, lo hacemos conjuntamente
con la proyección que hacemos de lo que suponemos que hay del otro lado.
Por ejemplo, de este lado la palabra muerte, ¿y del otro? De lo posible siempre hay palabra, ¿y de lo imposible? ¿O hacemos posible lo imposible y lo traicionamos? O sea, lo sometemos, lo dominamos, lo comprendemos y nos tranquilizamos. 

¿No somos nosotros siempre lanzando del mismo lado una y otra parte de la moneda? ¿Nosotros siempre nosotros en ambos lados, o sea siempre de un mismo lado que se fagocita el otro lado? Si el otro lado es inaccesible ya que es el otro lado, ¿no es toda mención siempre una
proyección? ¿No es todo símbolo siempre arbitrario?

Alguien morirá, dirá dentro de muy poco alguna madre, alguna novia, algún
amigo, y claramente no importará ninguna de estas elucubraciones, pero al
mismo tiempo ni la madre ni la novia ni el amigo podrán decir nada sino
utilizando este mismo lenguaje que no dice nada más que palabras.

miércoles, 20 de octubre de 2021

La cita

Para que una cita salga bien se requieren de dos personas.
Se fijan un lugar, un día y una hora.

Si las dos personas en cuestión acuden al encuentro, entonces lo más probable es que la cita será un éxito.
Es muy sencillo.

Y, a veces, lo cambia todo.

lunes, 18 de octubre de 2021

HBD

Feliz cumpleaños a ..... ¿mi?, si, a mi. A menos que exista alguien más que cumpla años este día, en ese caso... Feliz cumpleaños a ti también tocayo de día!!!

32 años ya pasaron y sigo con todos mis dedos! todo un logro si supieran la cantidad de accidentes que he tenido. En cuántas cosas no me metí ya, y de cuántas me he salvado! Si se aupiera toda mi vida a detalle, la gente no daría un peso para apostar que aguante otro año más y menos otros 32. Pero aquí estoy, sienfo tan necio y aferrado como siempre, una cualidad a la que los envidiosos llamarán 'retraso mental'.

Es como lanzar los dados, pero no un dado de seis, no, hablo de lanzar esos datos de veinte caras que se usan en Dungeos & Dragons. Estadísticas y suerte en el aire, luego el suelo rebotando una y otra vez haz hasta detenerse y mostrar ese resultado final del que nadie se salva. oh si, amo las analogias ñoñas #criticalrolbitch !!!

Conocí una infinidad de personas y lugares al punto de que confundir nombres y fechas, y no es que sea la persona  más social ni alguien que se de el lujo de viajar tanto... más bien soy parte de las circunstancias, me explico, ya sea suerte o destino he estado en el momento correcto con las personas correctas para vivir momentos únicos tan valiosos como el tesoro escondido de un pirata. Aaargh!! ¿En qué ojo me pongo el parche? 

Algunas de esas personas ya no están, otras ya casi no las veo pero jamás las olvidó, hay quienes desearía poder olvidar pero resulta que aún en los malos momentos les aprendi algo y por eso vale la pena no olvidar... (aunque me jodan.)

Hay otro grupo de personas..
esas que se te clavan en el alma y recuerdas su nombre con el aroma a cafécito caliente, esas que pueden estar cerca, lejos o escondidas. Esas, por las que metería las manos al fuego con tal de que nunca les falte o dañe.

Ha sido una vida intensa, pero no interesante... no me considero alguien interesante pero si intenso, quien me conoce tiene claro una cosa y es que conmigo no existen puntos medios, yo no sé dosificarme, es todo o nada y casi siempre a extremos. 

Este soy yo, alguien que aprendo a equivocarse menos y trabajar más. 

*En serio, aún tengo todos mis dedos!

martes, 12 de octubre de 2021

Bucle

Desde hace más o menos tres meses todas las noches sueño lo mismo y, cuando digo lo mismo, no exagero. Las escenas oníricas se repiten como si fuesen la misma película: son exactas en secuencia, trama, duración y contenido.

Noventa noches de soñar lo mismo han hecho que pierda el gusto por dormir: se necesita un mínimo de novedad hasta para entregarse al descanso. El problema no es que me agobie un mal sueño, una pesadilla angustiosa de la que despierte con los ojos desorbitados y el corazón a punto de salírseme, no. Es más bien un sueño insulso con una anécdota muy simple: en cuanto caigo dormido me veo ante el espejo del botiquín, saco la lengua, me lavo los dientes, me ducho, me visto, desayuno, voy a la trabajar, regreso a mi casa, me siento a leer, luego escribo, ceno, me acuesto y, en ese instante, despierto a este mundo con una inmensa sensación de fastidio que me dura todo el día.

Le he planteado mi problema a dos psiquiatras, cinco médicos y a un número indeterminado de psicoanalistas, todos ellos expertos en medicina del sueño y, sin embargo, sigo igual; quiero decir que me he gastado una buena suma en fármacos y consejos inútiles, pues mi problema persiste sin que surja modificación ninguna. Es como si mis sueños surgieran de una imprenta y mis noches quedaran estampadas con la misma hoja: estar frente al botiquín del baño, sacar la lengua, lavarme, los dientes… Materialmente no sé qué hacer y a veces hasta me provoco con tazas y tazas de café express un bienvenido insomnio. Pero cuando finalmente la fatiga me vence y caigo rendido, mi sueño de todos los días se repite exacto.

Creo que tendré que encariñarme con mi sueño, tal y como lo he hecho con mi vida.

martes, 5 de octubre de 2021

Angustia

Todo puede ser explicado, lo que no implica que las explicaciones
expliquen algo de modo absoluto, que es en su origen lo que se supone que
define a una explicación. Es que hay respuestas para todo, pero todo no es
todo, ya que el todo es inaprensible, y no porque no nos alcance la condición
humana para acceder al todo, sino porque, si el todo es el todo, contiene en su
ser también a la nada. Y la nada, por ser nada, se nos escapa. Todo puede ser
explicado. Todo lo posible. Pero el todo no es solo lo posible, sino también lo
imposible. Y lo imposible, molesta. Molesta porque nos excede, nos
desborda, nos provoca, nos huye, nos evidencia. Nos angustia…
¿Se puede resolver la angustia? ¿Se debe? ¿Es la angustia un estado
psicológico o filosófico, es decir, existencial? ¿Y tiene que ver con nuestra
condición humana o con algo que nos excede? ¿Por qué huimos de la
angustia? ¿Nos duele? ¿Nos hiere? ¿Podemos morirnos de angustia o más
bien nos angustiamos cuando nos damos cuenta de que nos vamos a morir?
¿Pero qué tiene que ver la angustia con la muerte? ¿O qué tiene que ver la
angustia con la conciencia de la muerte? Es que nos angustia la conciencia
última del sinsentido de todo. Nos angustia la extrañeza de estar siendo y la
peor extrañeza de dejar de ser dentro de muy poco. Nos angustia que, en el
fondo, las preguntas más fundamentales no tengan respuesta. Nos angustia el
haber nacido para morir. Nos angustia que haya cuando pudo no haber
habido nada. Nos angustia la nada…

A cada corazón compartido.

Hay recuerdos que regresan sin hacer ruido. Llegan despacio, como llega la tarde cuando uno está distraído mirando por la ventana. No anunci...