martes, 5 de octubre de 2021

Angustia

Todo puede ser explicado, lo que no implica que las explicaciones
expliquen algo de modo absoluto, que es en su origen lo que se supone que
define a una explicación. Es que hay respuestas para todo, pero todo no es
todo, ya que el todo es inaprensible, y no porque no nos alcance la condición
humana para acceder al todo, sino porque, si el todo es el todo, contiene en su
ser también a la nada. Y la nada, por ser nada, se nos escapa. Todo puede ser
explicado. Todo lo posible. Pero el todo no es solo lo posible, sino también lo
imposible. Y lo imposible, molesta. Molesta porque nos excede, nos
desborda, nos provoca, nos huye, nos evidencia. Nos angustia…
¿Se puede resolver la angustia? ¿Se debe? ¿Es la angustia un estado
psicológico o filosófico, es decir, existencial? ¿Y tiene que ver con nuestra
condición humana o con algo que nos excede? ¿Por qué huimos de la
angustia? ¿Nos duele? ¿Nos hiere? ¿Podemos morirnos de angustia o más
bien nos angustiamos cuando nos damos cuenta de que nos vamos a morir?
¿Pero qué tiene que ver la angustia con la muerte? ¿O qué tiene que ver la
angustia con la conciencia de la muerte? Es que nos angustia la conciencia
última del sinsentido de todo. Nos angustia la extrañeza de estar siendo y la
peor extrañeza de dejar de ser dentro de muy poco. Nos angustia que, en el
fondo, las preguntas más fundamentales no tengan respuesta. Nos angustia el
haber nacido para morir. Nos angustia que haya cuando pudo no haber
habido nada. Nos angustia la nada…

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