miércoles, 1 de octubre de 2025

Hogar

Pronto regresaré a casa después de este largo viaje en solitario. No sé muy bien cómo describir lo que siento: es una mezcla extraña entre alivio, nostalgia y un poco de ansiedad. Por un lado, me emociona la idea de volver a lo conocido, de reencontrarme con mi hogar y con esas pequeñas rutinas que siempre terminan dando calma. Por otro, me invade esa sensación agridulce de dejar atrás un capítulo que, aunque no terminó siendo lo que imaginaba, sí dejó huellas en mí.

No tengo nada malo que decir de este viaje. Me mostró paisajes que nunca había visto, me dio momentos de silencio profundo y también instantes de compañía inesperada. Sin embargo, descubrí algo que no es fácil aceptar: este lugar no es para mí. Y aunque podría sonar a fracaso, lo cierto es que no lo siento así. Reconocer dónde no encajamos también es parte del camino. Es, de alguna manera, una brújula que nos va acercando hacia el sitio donde sí podremos sentirnos plenos.

Se dice mucho que los viajes cambian a las personas. Suena a frase repetida, pero al vivirlo en carne propia me doy cuenta de lo real que es. No se trata solamente de conocer nuevos espacios, sino de enfrentarse a uno mismo en circunstancias distintas, de poner a prueba la paciencia, la fortaleza y hasta la manera en que miramos la vida. Este viaje me cambió porque me obligó a escucharme más, a observar mis límites y a valorar lo que realmente me da sentido.

Hoy me voy con la certeza de que sigo en busca de un lugar donde pueda sentirme completo. No lo encontré aquí, pero sí encontré preguntas nuevas y respuestas que no esperaba. Quizá, al final, eso es lo más valioso que uno se lleva: la claridad de que cada paso, incluso los que no nos conducen al destino soñado, nos acercan un poco más a lo que buscamos.

Regreso a casa con el corazón agradecido y con la esperanza de que lo mejor aún está por venir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

A cada corazón compartido.

Hay recuerdos que regresan sin hacer ruido. Llegan despacio, como llega la tarde cuando uno está distraído mirando por la ventana. No anunci...