sábado, 20 de septiembre de 2025

El camino hacia el Yo

El camino hacia el Yo

Hay decisiones que no se toman buscando lo correcto o lo incorrecto, sino porque sentimos, en lo más profundo, que es necesario caminar hacia otro lugar. Así fue con Siddhartha en la novela de Hermann Hesse: él dejó a su familia no porque lo rechazara, sino porque había algo en su interior que le exigía partir, buscar, equivocarse y encontrarse de nuevo.

Pienso mucho en eso cada vez que me miro a mí mismo en esta etapa de mi vida. Hay algo que me empuja a seguir avanzando, aun cuando no hay garantías de nada. La zona de confort es segura, pero también puede volverse una prisión. Salir de ella duele —como si arrancáramos raíces—, pero en ese dolor hay algo vivo, algo que nos recuerda que seguimos en movimiento.

Hegel, en la Fenomenología del espíritu, decía que la conciencia solo avanza a través de la negación: primero debe romper su estado anterior para transformarse en algo nuevo. Así me siento en este camino: no soy el mismo que antes, pero tampoco soy todavía quien estoy destinado a ser. Vivo en ese espacio de transición, en la dialéctica de lo que fui y lo que seré.

La soledad también forma parte de esta experiencia. A veces es áspera y pesada, otras veces es un silencio fértil en el que mi mente se ordena. No es mi enemiga; es la maestra que me obliga a mirarme por dentro, a hacerme preguntas que nunca me haría rodeado de ruido y compañía.

Entiendo ahora que la meta no es eliminar el dolor ni responder todas las dudas, sino aprender a caminar con ellas. Tomar decisiones no para acertar, sino para seguir aprendiendo, para dejar que el movimiento me transforme. Y quizás, como Siddhartha, un día descubra que lo que busco no está en un lugar lejano, sino en la manera en que he aprendido a escucharme a mí mismo.

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