Y te beso completa, no dejo nada para la madrugada, cuando tú segundo corazón se quiera salir de ti entrepierna, mientras me observa, como siempre desenfocado pero perfecto. En pedazos pero completo. Siempre apreciable.
Retomamos los gemidos y el dolor para afirmarnos que la realidad viene en cantidades de besos y momentos. Que podemos estar seguros que no nos quedaremos nada más que con el eco de las imágenes dignas de una cinta erótica.
Mirada lasciva, la mano en la entrepierna, la lengua en los labios, los dedos bajando, en calor subiendo y el sudor cayendo.
Cómo olvidar el "me gustas" en la punta de la lengua, el brillo en los ojos, la mano en el corazón, en la cabeza, en el cabello, en la cintura.
Y todo sucede en la madrugada para alargar más la emoción de lo vetado y es que, no se puede ver lo que pasa.
Porque ese par está loco de remate. Son un lío de ganas mezcladas con whisky que desordenan el ambiente y tornan rojo con si libido y sus ganas de apretarse contra la cualquier pared.
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