Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos, cada vez más de cerca y nuestros ojos se agradan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apenas apoyando la lengua en los dientes. Jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume y un silencio.
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos de dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible obsorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Indudablemente yo amo cuando las estrellas musitan y el cielo pareve oscurecerse eternamente situado a la luna en una llama intensa que parece nunca extinguirse. También cuandl las flores amanecen secas e inclinadas desde sus tallos delgados, cuando la melodía del silencio prevalece en la voz de los seres solitarios.
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