jueves, 11 de junio de 2026

Tinta y tiempo

Volví a dibujar.

No fue el evneto del año. No hubo música épica ni una revelación que cambiara mi vida. Solo un boligrafo, una hoja y una parte de mí que llevaba demasiado tiempo en silencio.

Al principio la mano se sentía extraña, como si estuviera intentando recordar algo que no ve desde hace años. Las líneas salían inseguras, torcidas en algunos lugares, temblorosas en otros. Pero ahí estaban. Existían. Y por primera vez en mucho tiempo, yo también sentí que existía un poco más.

Hay una clase de soledad que no proviene de la ausencia de personas, sino de la distancia que se forma entre uno y las cosas que ama. Esa distancia crece despacio, casi sin que nos demos cuenta. Un día dejas de dibujar una semana, luego un mes, luego un año. Y cuando miramos atrás, parece que alguien más vivió esa parte de nuestra vida.

No dibuje para nadie. Ni por encargo ni pensando en hacer algo que podria vender despues. Solo lo hice por que queria, por impulso incluso.
Y me encontré con esa versión antigua de mí.

No dijo nada. No me reclamó el tiempo perdido ni las páginas vacías. Simplemente se sentó a mi lado mientras el grafito recorría el papel, como un viejo amigo.

Y aunque el dibujo no fue perfecto, hubo algo hermoso en él. No por el resultado, sino porque me recordó que algunas partes de nosotros nunca desaparecen del todo. Solo esperan.
Pacientes y calladitas.

Hoy volví a dibujar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Batalla Silenciosa

La batalla silenciosa que libramos contra nosotros mismos Hay luchas que el mundo puede ver. Problemas que se muestran en el rostro, dificul...