que aprisionan mi afan en esta carcel
me confieso deudor de la carne
y de todos sus intimos vaivenes
que me hacen mas feliz
y menos libre
A veces, sin embargo,
la esclavitud se muestra soberana
y me siento dueño del destino
por que se amar, por que probe la fruta
y no maldije nunca su sabor agridulce,
por que puedo ofrecer mi corazón intacto
si el camino se digna a requerirlo,
por que resisto en pie con humilde firmeza,
el rigor de este fuego que eloquece.
En este fragor mundo en el que todos somos
rufianes, vagabundos, desposeidos y presos
no existen vencedores ni vencidos
y mañana no arrienda la ganancia del ayer.
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