Estamos ubicados en un lugar, en un mundo y en un sistema dice la paciencia no se enseña, lo que se ve con frecuencia es una demanda continúa, un consumo casi obligatorio. Los frenos son parálisis del cuerpo, la recapitulación llega luego del desastre.
Que difícil es el entendimiento de todos los que te rodean, sin darse cuenta que están jugando con sus sentimientos y los tuyos, creen tener la única palabra y cuando uno emplea lo que dicen en otras cosas como ellos lo planeaban, automáticamente se mandan las manos, exponiendo la mala interpretación de nuestra parte.
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