martes, 7 de septiembre de 2021

No me abandone

Empecé a buscarme y me estoy encontrando.

Hoy, entre el ruido salto una voz y me gritó desde adentro e inmediatamente todo se paralizo; el tiempo y mi propio movimiento se suspendieron y mi corazón hablo. Al principio no reconocí si voz, pero de pronto las palabras se hicieron claras.

Escuché risas y reclamos, llegaron pasados inconclusos y amistades olvidadas; cartas, letras en cuadernos viejos, libros polvorientos y las caras de algunas personas a quienes no veo más.

Fue un instante mágico en el que toda mi energía se conecto con el universo de memorias y vacios que se venían acumulando dentro de mi. Fue la manera en que mi cuerpo me dijo basta, y pare, y calle y me azote.

Sin saberlo me había cansado de huir por el panico de romperme, pero entonces me quebre y cosas empezaron a colocarse en mi interior por esas pequeñas ranuras.
Memorias, aventuras, distancias, despedidas, colores, sombras, ataduras y toda clase de historias que alguna vez quedaron encapsuladas volvieron a vibrar en mi.

Entonces entendí que había pasado mucho tiempo desde la última vez que sonrei con el alma, que llevaba varios años sumergido en lo fugal y que deje de creer en algunas cosas que antes me maravillaban en la vida. Me volví un hombre seco, distante y frío, precavido, cuidadoso, llevando mi vida a un limitado hey de amistades, era desconfiado y prejuicioso, crítico y hasta falso en ciertas facetas.

Mis ojos empezaron a temblar y entonces regrese a mi cuerpo y camine a un rincón solitario en donde suelo encontrar respuestas. Empecé a escribir sobre el miedo y la incertidumbre de estar en un lugar perdido. Yo creía estar en donde podría amar, compartir, crecer. Y desde aquí ese lugar se redujo a un punto casi invisible y sombrio.

Estás líneas son para nunca olvidar el lugar en el que estoy y que mañana partire con la fuerza que vine a buscar. Es bueno saber y aceptar que a pesar de ser llamado loco y tonto, ahora he aceptado vivir conmigo mismo pase lo que pase.

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