El silencio siempre dice algo, y en muchas ocasiones dice más que las palabras, dice de quién calla y de lo que está ocurriendo. En la comunión del amor, en el arco más alto de la cúpula y en la solidaridad ante la muerte.
Todas las frases hechas con las que se busca consolar a un deudo son soeces, esos maniseados pésames en qué cara compungida unos dice Lo siento, suenan huevos, falsos. Son un ruidoso acto de presencia con el que torpemente uno quiere dejar constancia de haber estado ahí pero ese ahí no hay modo de llenarlo y menos con convensionalismos verbales
Un abrazo y un apreton de manos en silencio sin un acompañar más íntimo t más reconfortable.
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