viernes, 17 de septiembre de 2021

¿Es necesaria la vergüenza?

Estamos atrapados, lo que es una buena noticia en el fondo. Porque alguien o muchos, poco a poco intentamos buscar una salida y abandonaremos la legión de jueces fanáticos que hay. Solo así se aflojara ese tejido poderoso y asfixiante que emos hilado con pegajosas hebra de lo peor de nosotros.

Internet es un arma muy poderosa de destrucción masiva o como llamarlo colectivo para la transformación positiva, pero lo cierto es que es más fácil usarla para destruir o linchar antes que para provocar cambios en beneficio de la mayoría. 

En este país somos 65 millones quienes nos conectamos a la red durante más de 7 horas diarias, el 92% tenemos cuentas en las redes sociales, en promedio 5 redes por persona. Somos una audiencia interactiva y potente, capaz de generar noticias que serán trasmitidas en medios tradicionales como la TV o la radio. Es alucinante todo lo que podemos hacer con ello y aterrador lo que estamos haciendo.

¿Que tan inteligente es perseguirnos entre nosotros por cualquier error? No somos trofeos. Es descorazonador lo que se ha demostrado, podemos atacar en manda, bajo el doble anonimato de la masa digital y desde la comunidad de un ámbito privado. 

La amenaza de asfixia está ahí, latente, cotidiana y lista para convertirse en la pesadilla de cualquiera de nosotros. Tía la red está llena de policías sin rostro, sin criterio ni códigos de ética pero con un teléfono en la mano.

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