viernes, 29 de agosto de 2025

The man who sold the world ° David Bowie

 We passed upon the stairs

We spoke of was and whenAlthough I wasn't thereHe said I was his friendWhich came as a surpriseI spoke into his eyesI thought you died aloneA long long time ago
Oh no, not meWe never lost control

You're face to faceWith the man who sold the world
I laughed and shook his handAnd made my way back homeI searched for form and landFor years and years I roamedI gazed a gazeless stareAt all the millions hereI must have died aloneA long, long time ago
Who knows? Not meWe never lost controlYou're face to faceWith the man who sold the world
Who knows? Not meI never lost controlYou're face to faceWith the man who sold the world
Who knows? Not meI never lost controlYou're face to faceWith the man who sold the world

jueves, 28 de agosto de 2025

Con la verdad en las manos

 

Con la verdad en las manos

A veces creemos que las decisiones son finales, que un “sí” o un “no” determinan por completo el rumbo de nuestra vida. Pero la verdad es que la existencia es un proceso continuo de ajuste, de replantearnos lo que creíamos seguro y de atrevernos a cambiar de dirección cuando algo ya no resuena con lo que somos.

No hay deshonra en modificar el camino; al contrario, en ello se esconde una forma de honestidad profunda, casi radical: reconocer que hoy no somos exactamente quienes fuimos ayer. Cambiar de decisión no significa debilidad, significa atreverse a escuchar lo que dentro de nosotros pide ser atendido.

Cada situación tiene más de un ángulo. Podemos mirarla de frente y no entenderla, pero al girar, al intentar de nuevo, aparecen matices que antes se ocultaban. Y es en esa multiplicidad de perspectivas donde crecemos. No se trata de encontrar una respuesta definitiva, sino de descubrir quiénes somos mientras buscamos.

El presente exige verdad. Una verdad sin adornos, sin máscaras, que pueda sostenerse en nuestras manos aunque pese, aunque incomode. Porque solo desde allí, desde esa honestidad con nosotros mismos, es posible construir un futuro sólido, real y propio.

Mirarnos con valentía, aceptar los cambios de decisión y atrevernos a intentarlo tantas veces como sea necesario no es perder el rumbo: es, en esencia, aprender a caminar de verdad.

domingo, 17 de agosto de 2025

El arte de la amistad

 Hay algo en la amistad que va más allá de las palabras, más allá de los gestos y las promesas. Es una fuerza silenciosa que nos acompaña en los días claros y nos sostiene en los oscuros. La amistad, cuando es verdadera, se convierte en un refugio y en un impulso: nos anima a seguir, a crecer y a creer en lo que llevamos dentro.

Esa misma energía se refleja en las pasiones que cada uno cultiva. Crear arte —ya sea con pinceles, con música, con letras o con la simple capacidad de imaginar— es una manera de dialogar con el mundo y con nosotros mismos. El arte nace de lo íntimo, pero se transforma y cobra vida cuando es compartido.

La amistad y el arte se tocan en un punto esencial: ambos nos recuerdan que no estamos solos. Cuando un amigo aprecia nuestra obra, la entiende, la celebra o incluso la cuestiona, el acto creativo adquiere un nuevo sentido. Y cuando compartimos pasiones, descubrimos que las ideas, las emociones y los sueños se multiplican, como si en cada gesto creativo estuviera latiendo también el corazón de quienes nos acompañan.

Crear, entonces, no es solo un impulso personal, sino también una celebración colectiva. Es la manera en que nuestras amistades dejan huella en nosotros, y en que nosotros dejamos huella en los demás.

La vida, al final, es también una gran aventura. Cada día nos invita a descubrir lo inesperado, a caminar por senderos que no siempre imaginamos. En ese recorrido, la amistad se convierte en brújula y el arte en bitácora: uno nos guía y el otro nos permite registrar, interpretar y embellecer lo que vivimos.

Las aventuras no siempre llegan en forma de viajes lejanos; a veces se presentan en una conversación nocturna, en un proyecto improvisado o en el simple hecho de atreverse a soñar juntos. Y en esas pequeñas y grandes aventuras, la amistad nos impulsa a atrevernos, mientras que el arte nos ofrece la manera de convertir esas vivencias en memoria, en emoción y en testimonio.

Así, la vida se vuelve más rica cuando se comparte y más profunda cuando se crea. Porque al final, lo que recordamos no son solo los lugares o los logros, sino las personas que nos acompañaron y las huellas artísticas que dejamos en el camino.

viernes, 15 de agosto de 2025

Entre raíces

Entre raíces


Hoy sentí que el alma me pedía un respiro, uno de esos que no se encuentran en casa, sino en lugares donde la tierra habla y el cielo escucha. Ven, camina conmigo...


El sendero se abre como un antiguo pergamino escrito con hojas secas y sombras suaves. El suelo cruje bajo nuestros pasos, no como ruido, sino como un lenguaje secreto que solo los árboles entienden. El aire huele a lluvia lejana y a historias olvidadas, como si el bosque guardara memorias que quiere confiarnos.


Cada paso es un desprenderse. Atrás quedan las prisas, las voces, la carga invisible que llevamos sin darnos cuenta. Aquí, el tiempo se diluye. Un pájaro canta, y juro que por un instante su canto parece un conjuro para ahuyentar la tristeza.


Nos detenemos... Cierra los ojos conmigo. Siente cómo el viento roza tu piel como si quisiera recordarte tu nombre verdadero, ese que solo conoces en sueños. La luz se filtra en finos hilos dorados que parecen bendecir la tierra. Respira. Una vez. Otra. Deja que el aire entre y se lleve lo que no necesitas.


Cuando abrimos los ojos, el sendero ya no es el mismo. O quizás somos nosotros quienes hemos cambiado, como si hubiéramos bebido de una fuente invisible. Y aunque pronto regresaremos —tú a tu vida, yo a la mía—, llevaremos un amuleto invisible: este instante suspendido, este bosque grabado en la memoria, al que podremos volver siempre, aunque solo sea cerrando los ojos.

domingo, 10 de agosto de 2025

Entre dos latitudes

Entre dos latitudes

Hay días en que despertar en un país extranjero se siente como vivir en dos mundos al mismo tiempo. Aquí, en Polonia, todo es nuevo: el frío de la noche es distinto, las calles que cuentan historias que no son las mías, el idioma que aún no termina de encontrar espacio en mi boca. Y, sin embargo, en medio de esta novedad, mi mente vuelve una y otra vez a las risas de mis amigos, a la voz de mi familia, al olor de mi tierra.

La nostalgia llega sin avisar. A veces basta una canción, un aroma o una comida improvisada para abrir una grieta y dejar que se cuele la melancolía. No es tristeza pura: es una mezcla extraña entre extrañar lo que fui y admirar lo que ahora estoy intentando ser.

Porque, aunque haya días pesados, estoy aquí por una razón: para demostrarme que puedo. Que soy capaz de salir de mi zona de confort, de aprender, de adaptarme, de sobrevivir y también de disfrutar. Que puedo convertirme en alguien que vive con un pie en su pasado y otro en su futuro, y que, a pesar de la distancia, no pierde la esencia de lo que lo trajo hasta aquí.

Este camino no es fácil. Pero cada día fuera, cada paso que doy en esta tierra ajena, es una prueba más de que soy más fuerte de lo que creía.

Y eso, aunque la nostalgia pese, es algo que me llena de esperanza.

viernes, 1 de agosto de 2025

Cruce en rojo

En la noche callada, la ciudad se detiene,
las luces en rojo respiran su pena.
Ni pasos, ni autos, ni voces que suenen,
solo el frío y el viento hacen escena.

Cruce vacío, frontera sin prisa,
como un alma que espera.
Bajo el neón rojo que nunca avisa,
los pasos cruzan, son de ánima extranjera.

miércoles, 30 de julio de 2025

37 Días

Hace 37 días llegué a este sitio. Vine repleto de nervios y muy tenso porque nunca había viajado así antes ni mucho menos solo.  Siempre llevaba conmigo el temor de perder mi vuelo, no hallar las puertas de embarque o incluso no encontrar el autobús que necesitaba para salir del aeropuerto.  Cuando logré resolver todo eso, el miedo continuó porque mi viaje aún no había terminado; aún tenía que usar trenes y moverme entre calles con nombres difíciles de pronunciar. 


No fue sino hasta el segundo o tercer día que mis inquietudes se apaciguaron un poco, lo que me permitió descansar mejor. Aunque todavía estaba lejos de sentirme completamente relajado, empecé a sentirme algo más a gusto gracias a la cálida bienvenida que recibí en la casa donde me hospedé. 


El tiempo seguía transcurriendo y tenía que adaptarme lo más pronto posible a este sitio.  Necesitaba familiarizarme con sus calles, tiendas, tradiciones, idioma, estilo de vida y todo lo esencial para mantenerme aquí sin causar molestias a nadie. 


Planifiqué todo lo que pude antes de salir de México, y dentro de esos planes estaban mis gastos. Debo confesar que no he sido muy estricto con mi presupuesto, incluso me he permitido algo extra para disfrutar de la ciudad. Sin embargo, sabía que en algún momento el dinero se reduciría y tendría que ahorrar para regresar si lo deseaba.  Pero esto no fue un error; era lo que quería, en cierta medida. 


No tengo intención de regresar sin haber dado lo mejor de mí para que esto funcione.  Si funciona y me gusta, seguiré aquí, y si no, regresaré sin más. Para ello, me puse una meta a corto plazo de tres meses, tiempo más que suficiente para ahorrar para mi regreso.  Pero realmente quería ver esta experiencia como un desafío, y en estos 37 días ha sido el mayor reto de mi vida hasta ahora. 


Quedan dos meses más, y no pienso rendirme. 


miércoles, 23 de julio de 2025

Señorita locura

Creo que ha llegado el instante de reconocer que se ha paso de una tragedia a una farsa, de la necedad a la locura.

La veo. Me mira. Ahí esta, al otro lado del lago, siguiendome a todos lados pero sin prisa. Cada noche escucho sus pasos rondar por las calles aledañas, sus pasos firmes y arritmicos se vuelven un taladro en mi mente.


domingo, 20 de julio de 2025

Aceras

 Hay una edad (malditos años que se cuelan sigilosos y corrosivos transformando cada experiencia) en la que todo te parece una historia repetida.

Qué calor, cuánta gente, cuántas flores brotando de las aceras, cuánto silencio.

Parece que ni siquiera los autos hacen suficiente ruido, siento el cambio drástico de haber crecido en una de las ciudades más pobladas del mundo y ahora estar aquí. 


¿Por qué salí a la calle? Creo que lo comprendo de pronto. Vine a llenarme de calle porque soy hereje y no tengo una iglesia para refugiarme.


Salí para pensar, o intentarlo. Salí a encontrarme un poco, o perderme quizá. En estos momentos no hay mucha diferencia para mi, ambas son buenas opciones.


miércoles, 16 de julio de 2025

Desasosiego

Hoy es un día soleado pero me siento intranquilo y no lo estoy disfrutando.

Entra el viento fresco por la ventana y me da de lleno, me mantiene despierto y trato de enfocarme en mis trabajos y pendientes. Un faltan varias horas para mi siguiente turno en el trabajo....

Me siento en una encrucijada, casi se cumple un mes de estar aquí y de momentos siento que no lograré quedarme mucho tiempo,. Y no es por que no me guste o porque no sea una buena oportunidad, es algo muy simple y seguramente para varios ojos ajenos esto será una estupidez.... pero, la soledad.

En serio, la soledad te da los golpes mas fuertes en la vida. Sabia que esto pasaría y auqnue trato de distrareme y convivir con pas personas cercanas aquí, no es lo mismo. Es decir, si estar cerca de personas bastaría para no sentirse solo sería muy facil quitarme esta sensación de encima. Pero no lo es, es dodiamente complicado.

Quiza para algunos lo será más, para otro menos. Pero para mí es muchisimo. Por mucho que intento mantener contacto por mensajes o llamadas con mis seres queridos simplemente no me basta.

¿Cuánto tiempo durará esta sensación? 

Esto se esta convirtiendo en el reto mas grande de mi vida, donde no se trata de ganar o no, se trata de abrir una puerta de oportunidad y mantenerla abierta para quien venga detras de mí, almenos eso es lo que yo deseo.

Universo y Costumbre

Se rozan, se provocan, se adivinan Se persiguen, se esquivan, se lastiman Se descubren al borde del silencio Se consumen despacio en el ince...