En ritmo de las luces se llevó lo que me fue quedando de color.
Miles de cosas pasarán luego que te fuiste, pero nunca deje de escribirte, nunca pare de amarte a ti y a todos tus derivados. No fui capaz de concluir mi tarea porque sabía que me estaria limitando, así como a los sentimientos que siempre tuve por ti.
Supe que definir es también limitar y por eso pase los meses escribiéndo cartas silenciosas a tu ventana mental.
Le conté a tantísimas lunas sobre ti y tu mirada segura, algunas veces le presumi a la ondas del viento tu fluidez, los árboles me vieron profesar las descargas eléctricas que ponias en mis huesos cuando susurrabas mi nombre. Estuve esperando el día en que pudiese besarte de nuevo, te espere y tú lo supiste siempre, te ame tanto que no pude ocultarte nada.
Te he escrito tanto tiempo que se el punto exacto en el que me iré volando con tu esencia, amándote como cuando éramos jóvenes, cuando nuestros pasos eran firmes y desafiantes.
Te escribo durante tanto tiempo que me arrepiento de haberte leído tan poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario