Libro: La guerra no tiene rostro de mujer
"No quería matar. No nací para matar. Yo queria ser maestra. Pero vi como quemaban la aldea... No podia gritar, tampoco podia llorar en voz alta: estábamos de reconocimiento y pasamos cerca de aquella aldea. Solo pude morderme las manos, me han quedado cicatrices: me mordí hasta sangrar. Recuerdo como gritaba la gente... Las vacas... Las gallinas gritaban... Me parecia que todas la svoces eran humanas. Todo seres vivos. Ardian y gritaban.
No lo digo yo, está hablando mi pena..."
Valentina Mijalovna Ilkevich,
enlace de partisanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario