Nunca hubiera indicado como iban a darse las cosas, simplemente estaba aprendiendo a vivir sin lo que deseaba, con la esperanza de que algun día llegará. Así de simple.
De lo que no me había dado cuenta, es que ningún deseo realizado podría ser perfecto, pero, inmaculado. Vienen manchados, rotos, sucios, confusos, defectuosos.
Pero también entendí que sin esa imperfección, nunca tendría el impulso para dar el próximo paso.
El tema no era eliminar la mierda, el tema era dejar de tirarmela encima para empezar a abonar el camino.
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