Crei poder ahogarlos en realidad, matarlos de hambre, enterrarlos en la mierda, acostumbrarlos al vacío, al silencio y la desesperanza. No me imaginé que pudieran estar vivos después de tanto tiempo.
Hambrientos de libertad.
Hay recuerdos que regresan sin hacer ruido. Llegan despacio, como llega la tarde cuando uno está distraído mirando por la ventana. No anunci...
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