lunes, 23 de agosto de 2021

Reencuentro

Los sueños que se abandonan y se entierran no mueren. Se alimentan de la oscuridad hasta que las raíces se vuelven profundas, tan profundas que no pueden evitar convertirse en un tallo lo suficientemente fuerte para buscar la luz.

Crei poder ahogarlos en realidad, matarlos de hambre, enterrarlos en la mierda, acostumbrarlos al vacío, al silencio y la desesperanza. No me imaginé que pudieran estar vivos después de tanto tiempo.

Hambrientos de libertad.

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