Tengo temor de vivir en una linda de Júpiter y mirar como ese enorme monstruo me quita la luz.
Un vallecito, la montaña es el reino de las aves t de los árboles eternos que penetran la roca viva de los acantilados y que, sin embargo, buscan el sol en el cielo.
Es el reino de los vientos, cálidos, cambiantes, de la lluvia repentina y de los zorros solitarios que me visitan.
Y yo acá, intentando entrar en la danza, y que el viento sea mi guia y el agua mi sangre.
Pienso, pienso y miro el cielo buscando ese polvo de estrellas, prueba latente del comienzo de algo que no se formó pero si intento. Cómo una explosión al igual que el comienzo del universo es casi el comienzo de la vida.
Las cosas no valen si no las hacemos valer.
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