Pensamos en mejorar el mundo, y el de la nada.
En nuestra mente e imaginación ya lo cambiamos, antes era rojo y ahora es verde, o antes era azul y ahora es mirado, asi, de golpe.
Pero la realidad es que no podemos pretender que un muro sea de piedra si está hecho con ladrillos.
Cada uno de nosotros es un ladrillo (sin ofender) y deberíamos conseguir ser una buena piedra, para el muro. Y si llegamos a aprender como se hace esa transformacion, seremos capaces de enseñar a otros como hacerlo. Sin dinamitar el resto de ladrillos y piedras.
Reflexionemos y actuemos sin alejarnos de los principios eticos que reconocemos como valores y lo demás irá llegando. El mundo empezará a mejorar transformando el primer ladrillo.
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