Cuando hacemos el amor, no hacemos el amor. Lo que hacemos es tener conciencia de estar enamorado de la fuente inagotable de la vida.
Atraviesa la piedra sin quebrarla, sin reducirte hasta como creas que eres más pequeño que ella o tratándola pensando que se convertirá en alimento, en parte de ti.
Simplemente atraviesala sin hacerlo, sin imaginación iluminada, sin deseos oscuros, sin union en la muerte, sin estados de extraordinaria conciencia.
Sigo todo el día buscándote en el aire, haber si todo se me olvida, para que el próximo encuentro que será nuevamente un roce lleve, descubrir de que tierras vienes, ayudando en tus piernas.
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